Hoy he venido a trabajar un poco antes. La idea era irme también un poco antes. Es viernes y el fina de semana llama.La sorpresa ha venido cuando he llegado a la puerta y mi tarjeta magnética no me abría ni a la de tres.
La explicación que me ha dado es sencilla: tengo el horario de acceso restringido, así que no puedo entrar hasta las 9. Por más impresionante que parezca venir a trabajar un poco antes aquí se paga con tener que esperar en el pasillo (que es donde estoy ahora) dado que no me han abierto. Todavía no me puedo creer que institucionalmente intenten que no venga a trabajar. ¡Debía ser al revés! Así nos va en la universidad pública.
Supongo que mi cabreo es comprensible, más cuando hace dos semanas me quitaron el acceso y tuve que conseguir otra tarjeta porque “un becario no trabaja en verano”. Ya me gustaría a mi.
Cabreado y desde el pasillo intentaré trabajar algo.