¿Es posible un tipo diferente de control? Muchas veces me he preguntado cuál es el mejor estilo de dirección o de gestión de personas. Para mi la gestión de personal es la búsqueda para conseguir el mejor resultado de las personas que trabajan contigo. Como muchos otros he estado en las dos posiciones de este juego, gestionando gente y siendo gestionado.
El otro día me topé con esta presentación de Itay Talgam en TED. En ella Itay presenta varios tipos de dirección haciendo uso de la dirección que mejor conoce, la dirección de orquestas. Además, la charla es realmente entretenida de ver lo que ayuda a que su mensaje quede aún más claro.
La pregunta que se hace es sencilla: ¿es posible otro tipo de dirección? Para contestarla presenta varios estilos de dirección con los ejemplos de cuatro grandes directores de orquesta:
Los estilos que presenta son:
- Riccardo Muti, con un control férreo sobre cada uno de los integrantes de la orquesta, dónde cada uno de los músicos son simples instrumentos para el director.
- Richard Strauss, siguiendo continuamente las instrucciones escritas en la partitura, dónde se deja claro que no hay hueco para la interpretación personal. Únicamente es posible seguir las normas impuestas al grupo.
- Herbert von Karajan, que no deja claro absolutamente nada, ni tan siquiera cuál es el resultado que persigue. Esto obliga al grupo a trabajar unido, intentando escucharse unos a otros para intentar encontrar un ritmo conjunto. Sin embargo, sigue faltando un un objetivo claro común, a lo que hay que añadir la tensión que crea la falta de comunicación con el director.
- Carlos Kleiber. Para terminar, la dirección de Kleiber no dice qué hacer, sino qué intenta transmitir la música. Cada uno de los músicos hace su propia interpretación de la misma, añadiendo otra capa sobre el resultado final de la orquesta: una música llena de matices. Esto no significa que no exista control dentro de la orquesta. Kleiber, y un buen director, es capaz de focalizar su atención en el momento que algo se salga de la calidad necesaria. Es trabajo del director notar estos problemas e intentar solucionarlos de la mejor forma posible.
Me quedo con la reflexión de Italy: la dirección no tiene porqué ser un juego de suma cero. El hecho de que una persona gestione a otras no implica que ellas no tengan una parcela de responsabilidad que les permita crecer y crear en su propia carrera.